Resumen (sobre todo rolero) de mi 2020

Uno de mis propósitos de año nuevo es escribir más sobre lo que hago. Escribir para reflexionar porque, como dijo Sócrates, una vida sin examen no merece la pena ser vivida. De hecho, precisamente para eso creé este blog, para forzarme a reflexionar por escrito sobre mis inquietudes. Además, últimamente he estado especialmente reflexivo. Desde mi cumpleaños, para ser más concretos. Los 38 me han llegado filosóficos.

Continuamente estoy absorbiendo. De hecho, si hago caso a mi señora esposa (que es una mujer muy sabia), con los años me he hecho experto en aprender. Desgraciadamente, como decía hace un momento, cada vez más me estoy dando cuenta de que absorber sin reflexionar es mucho menos productivo. Por supuesto, uno no necesita escribir para reflexionar sobre algo, pero desde luego ayuda a poner en orden las ideas. Cada vez me doy más cuenta de que debería escribir mis conclusiones tras leer un libro, ver una película, jugar a un juego o tener un pensamiento que me parezca interesante. Porque al hacerlo multiplico las posibilidades de que lo aprendido quede y no se disipe con el tiempo.

Y en este momento uno se pregunta… ¿Pero de verdad es necesario hacerlo en público? Para algunas cosas no, claro. Como es lógico, hay muchos pensamientos que me guardo para mí mismo. Sin embargo, he notado que aquello que escribo únicamente para mí mismo suele estar menos pulido que lo que acaban viendo otras personas. Está más abocetado, menos cuidado. Así que, al menos de momento, mi excusa para hacer esto público es que así me forzaré a hacerlo mejor. Además, con los años he descubierto que me gusta mucho escribir. No necesariamente en el sentido más creativo, como el de un autorde novelas o poemas, sino en el puramente expresivo. Me encanta usar las palabras para concretar pensamientos.

Pero, si se trata de un propósito de año nuevo, ¿por qué empezar hoy, 31 de Diciembre, en vez de mañana? Pues porque he visto la entrada que publicó Carlos de la Cruz en su blog ayer y, sinceramente, me ha dado envidia. Así que he decido seguir su ejemplo y reflexionar sobre lo que ha sido mi año 2020.

En honor a Carlos, centraré este artículo en lo que ha sido para mí el año en el terreno de, principalmente, el rol. No voy a hacer un listado de lo que he hecho o dejado de hacer, cual lista de bullet points, pero sí que voy a hablar de aquello que he sentido más importante.

En primer lugar, Other Selves sigue resistiendo, a viento y marea. Ese trío de locos que somos Josemasaga, Velasco y un servidor vamos, poco a poco, creciendo, aprendiendo y consiguiendo sacar el rol que nos gusta. Uno debe pensar siempre que todo es temporal, que en cualquier momento puede acabarse y, por tanto, disfrutar lo máximo posible de una actividad mientras dure. La editorial tiene buena salud, en gran medida gracias a la filosofía con la que los tres nos la tomamos. Trabajamos en ella cuando podemos y como podemos, sin perder la ilusión y evitando quemarnos con una tarea que, al final del día, no nos remunera. Algunas líneas sacan más dinero del que meten y otras, más exitosas, sostienen al resto, pero estamos orgullosos de todas ellas. Personalmente me gusta mucho que esto no sea mi trabajo, porque así podemos permitirnos sacar adelante cosas que, de otra forma, serían inviables y, además, disfrutando al hacerlo. Y con esto no pretendo dar lástima alguna, que no se me malinterprete. Other Selves, así como las personas con las que he podido trabajar a través de ella, es una de mis alegrías más grandes. He aprendido mucho de profesionales enormes que, además, son bellísimas personas. Perdonadme, es Navidad y toca ponerse ñono.

Personalmente estoy muy contento con cómo ha salido Tenra Bansho Zero. Es un juego al que tengo un cariño inmenso y en el que, además, he trabajado mucho, pues he actuado, además de como editor (haciendo todas esas pequeñas cosas que al final se juntan y es un trabajazo) como revisor y maquetador del juego, así que le he echado un montón de horas. Creo que es el mejor mecenazgo que hemos hecho y, esta vez, gracias a que decidí confiar en Sendel de Tesoros de la Marca para los envíos, todo ha ido sobre ruedas. Contar con él ha sido una de las mejores decisiones que he tomado y es una de esas personas de las que hablaba antes, esas que me ha alegrado conocer. Desgraciadamente, el libro no ha vendido muy bien, menos de lo que esperábamos, pero como lo que importa es la obra, y no el rédito económico que esta da, puedo decir que estoy tremendamente orgulloso de este libro.

Hemos publicado más cosas, claro, pero si tengo que destacar una que también me hace ilusión es El Carnaval de las Delicias Terrenales. Y la razón de ello es que Josemasaga se merecía que lo sacáramos de una vez. No quiero que esto se convierta en un infomercial de los libros de Other Selves, por lo que no entraré en detalle sobre el libro en cuestión, pero debo decir que este módulo, de producción propia (siempre es mucho más complicado, editorialmente hablando, crear una obra original que traducirla) es una muestra de que Josemasaga no solo es un grandísimo director de juego, probablemente el mejor que conozco, sino también un gran autor. Y además, con los dibujos de Valen. Otro grande.

También me llevo como alegría de este año (aunque nuestro contacto inicial fuera en 2019) el haber continuado trabajando con los italianos de Open Ended Games, que son espíritus afines. No puedo evitar sentir un poco de Other Selves y de nuestra filosofía en ellos al verles crear Against the Darkmaster. Es una obra que claramente sale de su corazón y, además, me han demostrado ser unos tíos geniales. Ya, sé que me repito, pero es lo que hay.

También en el plano público, este ha sido el año en el que la edición española de D&D se ha acabado de consolidar. Desde que comenzó esta línea tuve el privilegio de ser su coordinador, lo que al principio significó que pude participar personalmente en la traducción de los 3 libros básicos. Con el paso del tiempo, y como parece que acaba pasándome en casi todo lo que hago en esta vida (suspiro), acabé convirtiéndome en un gestor que coordina a un equipo de traductores, revisa, supervisa y se encarga de que las cosas salgan bien. Mi experiencia con Edge ha sido muy buena, y destaco especialmente este año porque por fin hemos conseguido una serie de hitos internos que me había propuesto desde el principio.

Miro hacia atrás y veo en mi estantería 14 libros (que se dice pronto) de esta colección, además de muchos otros productos accesorios. Tenemos una máquina bien engrasada que, además, produce resultados con una calidad de la que estoy particularmente orgulloso y que está teniendo el éxito comercial que se merece. No hubiera querido hacerlo de otra forma, y me siento muy afortunado al poder ver cómo la edición de D&D en España se ha desarrollado como me propuse. Si llego a (más) viejo, miraré atrás y sonreiré satisfecho al contemplar este logro. Por cierto, en contra de lo que muchos podrían pensar, la razón de que determinado libro no haya sido traducido o que las cosas salgan cuando salen (a pesar de que, sinceramente, considero que tanto el ritmo como la calidad son excelentes) no depende ni de Edge ni del equipo de traducción. Y hasta aquí puedo leer, que aunque sea mi blog personal las cosas son como son. Pero quería romper una lanza a favor de la gente de Edge, todos ellos unos profesionales como la copa de un pino y que se merecen que su trabajo se vea con una luz positiva.

También tengo otro proyecto friki del que no puedo hablar todavía, pero que me tiene tremendamente ilusionado y en el que tengo puestas muchas esperanzas. Dejo esto por escrito para, cuando relea esto el año que viene, reflexione sobre cómo fue el proyecto en cuestión.

Afortunadamente, este año he podido jugar muchas partidas de rol, a pesar de la situación en la que nos encontramos. Pienso sinceramente que estoy disfrutando de las mejores sesiones de mi vida durante estos últimos años, pues tanto yo como mis jugadores tenemos una madurez y una experiencia que nos hacen disfrutarlas mucho.

Como jugador, he continuado con una larguísima campaña de Horror en el Orient Express que está muy cerca ya de terminar, y que lo hubiera hecho de no ser por la pandemia. Echo de menos a mi personaje, Betty, pero sé que pronto volveremos a poder reunirnos y a jugar ese par de sesiones finales que quedan. También estoy jugando una campaña de Hombre Lobo excelente, en la que Reynaldo Ulises Cienfuegos, mi personaje, acaba de superar su rito de paso junto al resto de Los Jabatos, le mejor manada de hombres lobos de Madrid. En ambas partidas he tenido dos directoras de juego inmejorables.

Como director, decidí liarme la manta a la cabeza y dirigir unas cuantas sesiones del D&D original. Sí, la edición primigenia con los tres libretos blancos y nada más que mi criterio para rellenar los huecos. Fue una experiencia fantástica, que me abrió los ojos a algunas cosas, y que me hizo ver los librillos originales del primer juego de rol como algo maravilloso. Leídos sin prejuicios ni ideas preconcebidas, son unos libros de recetas magníficos, con los que montarte tu propio festín y sobre los que construir. Algo muy distinto de las cajas de introducción posteriores o del AD&D. Tengo la sensación del que va directamente a la fuente y, en algunas cosas,  saca unas conclusiones distintas a las que se supone que hay extraer. Un preoceso muy divertido, al menos para mí. Por cierto, la aventura que jugamos fue Tomb of the Serpent Kings, que recomiendo encarecidamente. Además, al mismo tiempo pude ver el documental Secrets of Blackmoor, sobre los orígenes de los juegos de rol, que me inspiró.

También he podido dirigir una partida de La Puerta de Ishtar adaptada al sistema de Against the Darkmaster, y dos aventuras de Delta Green. ¿O fueron tres? No recuerdo si una de ellas fue en 2019. Esto de no escribir las cosas… Todas ellas tremendamente divertidas, que me reafirman en mi opinión sobre estos juegos: Delta Green es el mejor juego de rol de investigación (Cthulhiana o no) que se ha hecho y el sistema de Against the Darkmaster (y de los que bebe, como el Rolemaster o el Señor de los Anillos) genera un tipo de partidas y unas sensaciones que otros sistemas de fantasía no logran replicar.

Además, al igual que Carlos, este año he descubierto con gran alegría la existencia de una nueva (aunque quizá llevara más tiempo y yo no me había enterado) tienda friki cerca de mi casa, Generación X de Goya, con unos encargados amabilísimos con los que no tardé en hacer migas. Los dos roleros empedernidos además. Me encantan las tiendas físicas. Cada vez más, y no dejaré de pasarme por esta siempre que pueda. Con o sin mascarilla.

Y me voy a detener aquí, porque solo con la parte friki (y de esta solo la rolera) he escrito más de lo que  planeaba. Este ha sido el año de muchas cosas: de la vuelta de unos amigos y la pérdida de una amiga; de maravillosas rutas por el campo; del disfrute de la naturaleza; de las ratas; de cómo la realidad virtual nos ayudó a ejercitarnos durante el confinamiento; de darme cuenta de todo lo que me aporta el karate; del minimalismo y continuar poco a poco en el camino hacia un consumo responsable; del ayuno intermitente; de la prueba de fuego del estoicismo que llevo un tiempo practicando; de la cultura financiera; de los logros laborales; de los proyectos educativos y de investigación que por fin maduran; de convertirme en un docente online de la noche a la mañana; de mi participación en un evento caravan; de redescubrir a Kurosawa; de muchas más cosas en las que ahora no caigo y, por encima de todo, de ser consciente de lo afortunado que soy por todo lo que tengo, tanto si hay pandemia como si no.

Vaya por Dios, al final sí he acabado haciendo algo parecido a una lista de bullet points

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